Sabes qué come tu piel?

Y no sabes como, de repente te encuentras que eres madre y todo se cambia. Hace cinco años, fui a una charla, para desconectar un poco de la maternidad y conectar conmigo. Y oh, y tanto, que lo hice! Todo aquello que tenía al lavabo de casa fue a parar a la basura. Dietanolamina, parabens, aluminio... Madre mía, las cosas que me ponía a la piel, y el que más me asustó, las cosas que ponía a la piel de mi hijo de sólo diez meses.

Vamos por partes. Os habéis preguntado nunca como puede afectar a vuestra salud aquello que os ponéis a la piel? Y a la de vuestros hijos?

La piel es el órgano más grande que tenemos y cualquier producto aplicado a la piel tarda pocos minutos a llegar a la sangre. En el caso de los bebés, todavía es más grave, porque su piel es immadura y no tienen la capa de grasa que los protege. Esto quiere decir que las sustancias llegan con más concentración a la sangre.

Nace la criatura y le regalamos la crema de la cara, la del cuerpo, la del culito, el jabón, el champú, las tovalloletes húmedas, la colonia... Hace falta, todo esto, por un bebé? Habéis leído nunca las etiquetas?

La información es poder y vale la pena utilizarlo. La industria de la cosmética ya se ha empezado a poner las pilas en relación con los productos no tan saludables y vemos muchos productos que anuncian 'sin parabens', 'sin colorantes'. Pero, realmente, esto es garantía que son saludables? Pues no. Hay muchos ingredientes que son nocivos para nuestra salud y que hay que evitar.

Entonces, qué hagamos? Vamos a los productos etiquetados como naturales, eco, bio u orgánicos?

 

Pues esto tampoco es garantía. La ley permite que un producto con un solo ingrediente eco, bio u orgánico ya se etiquete como tal. Por lo tanto, es muy importante leer la etiqueta de los productos. Hay que tener en cuenta que los ingredientes aparecen a la etiqueta por orden, de más cantidad a menos.

El año 2018, dos hermanas catalanas analizaron cien muestras de meconio y a todas van encontrar disruptors endocrinos. Los disruptors endocrinos son sustancias que pueden alterar el funcionamiento del organismo porque simulan nuestras hormonas.

Hace unos meses, la Universidad de Granada detectó bisfenol A (uno derivado del petróleo) en calcetines infantiles. Y así, ir yendo.

Estamos rodeados de sustancias nocivas y es hora que los sepamos detectar y buscamos alternativas. Qué sustancias tenemos que evitar a los productos de higiene personal? Parabens, sulfato de sodio, polietileno, formaldehídos, triclosan y aluminio. Es difícil recordarlo todo. Además, pueden aparecer etiquetados con otros nombres. Por eso, ya hay aplicaciones móviles que nos permiten leer las etiquetas de los productos de cosmética, detectar las sustancias nocivas y explicarnos qué causan.

En esta época del año, la elige del protector solar también es un gran misterio. Siempre conviene escoger un protector físico que no sea absorbido por la piel. Puede traer dióxido de titanio y óxido de zinc, pero nunca en forma de nanopartículas. Y recordamos que los menores de seis meses no tendrían que utilizarlos.

La alternativa son los productos frescos, que no contienen conservantes, ni colorantes ni perfumes. No se encuentran en las tiendas, porque su fecha de caducidad es muy corta. Vale la pena dedicar un rato a analizar qué nos ponemos a la piel, qué productos de limpieza usamos y en qué envases guardamos la comida.