Problemas a la hora de dormir?

Problemes a l'hora de dormir?- Pares i Nens

Los padres descubren la importancia del sueño cuando se dan cuenta de como la calidad y la cantidad del sueño de sus hijos puede llegar a afectar el bienestar de toda la familia. "Como conseguir que mi hijo se acueste si llora, llamamiento y suplica para no hacerlo? Qué tengo que hacer cuando mi hijo me despierta a medianoche? Cuántas horas necesita dormir? Cuánto tienen que durar las siestas? Por qué mi hijo ronca cuando duerme? Por qué se despierta con pesadillas? Por qué tiene tanto sueño durante el día?" , son preguntas que a menudo nos hacen los padres a la consulta, por eso hemos creído oportuno dedicar este artículo al sueño.

 

Qué tenemos que saber sobre el sueño?

El ser humano dedica, de media, un tercio de su vida a dormir. Dormir es una actividad necesaria, porque con ella se restablece el equilibrio físico y psicológico básico de las personas. El sueño, pues, juega un papel fundamental en el desarrollo y el bienestar infantil. Favorece los procesos de atención y memoria, ayuda en la consolidación del aprendizaje y promueve un mejor comportamiento. La duración del sueño nocturno varía en función de la edad, del estado de salud, del estado emocional y otros factores. El tiempo ideal de sueño de una persona es aquel que le permita realizar las actividades diarias con normalidad.

En general:

  • Las necesidades de sueño varían con la edad, a medida que nos hacemos grandes necesitamos dormir menos. Los neonatos duermen unas 16 -18 horas al día, a los 2 años la media de sueño es de 13 horas, se reduce hasta 10-12 horas entre los 3 y 5 años de edad y entre los 6 y 10 años con 10 horas hacen bastante. Los adolescentes necesitan dormir unas 8-10 horas al día y presentan un cierto retraso en el inicio del sueño.
  • A los 6 meses de vida se establece el ritmo de vigilia-sueño con un sueño nocturno de hasta 5 horas seguidas.
  • En condiciones normales, los niños se despiertan durante el sueño, sobre todo cuanto más pequeños son. Un 20- 40 % de los niños menores de 3 años, un 15 % de los niños de 3 años y un 2 % de los niños de 5 años tienen despertars nocturnos.
  • Las siestas son habituales hasta los 3-4 años de edad (hasta los 18 meses pueden necesitar una siesta por la mañana y otra por la tarde).

[su_quote]Uno sueño inadecuado, ya sea por carencia de horas o por mala calidad, puede afectar el funcionamiento de los niños y adolescentes[/su_quote]

Puede alterar el comportamiento y el estado de ánimo, volviéndose más activos del que es habitual o haciendo disminuir su atención en sus actividad cotidianas, o haciendo que se muestren más antipáticos o irritables. También puede ser la causa de somnolencia diurna y problemas de aprendizaje y del desarrollo mental, por lo tanto, peor rendimiento escolar.

Cuando tenemos que sospechar un problema de sueño?

Hay una serie de señales que los padres pueden observar y que pueden ayudar a sospechar que hay algún problema de sueño:

- Mal rendimiento escolar (problemas de aprendizaje y de memoria)

- Hiperactividad (está más activo de la cuenta)

- Agresividad

- Irritabilidad

- Problemas de comportamiento

- Accidentes frecuentes

- Dolor de cabeza por la mañana

- Somnolencia diurna (niños > 5 años)

- Despertars frecuentes (niños > de 1 año que requieren la presencia de los padres de 3-5 veces/noche, más de 3 noches/semana)

- Tarda más de media hora a dormirse

- Ronca

- Dificultad para despertarse por las mañanas

- Mal humor al despertar...

Ante la presencia de alguno de estas señales, sobre todo cuando afecta de manera significativa la vida diaria del niño y/o sus relaciones sociales y familiares, es importante hablar con el pediatra porque este pueda valorar la presencia de un trastorno del sueño y hacer los primeros pasos para corregirlo.

Cuáles son los trastornos del sueño más habituales?

INSOMNIO CONDUCTUAL

La característica principal del insomnio conductual es la incapacidad del niño para conciliar el sueño si está solo, mostrando resistencia y angustia a la hora de ponerlo a la cama. Esto hace que le cueste mucho coger el sueño o que se desvele múltiples veces a lo largo de la noche sin poder mantener el sueño durante horas un golpe se ha iniciado.

En el caso de los lactantes, se manifiesta con la necesidad que se los meza, de tomar biberón, o de la presencia de los padres para iniciar el sueño, y también para volverse a dormir cuando se despiertan a lo largo de la noche. Si esta asociación no se produce, se enfadan, lloran, y el sueño se retrasa de manera significativa.

Los niños más grandes se resisten a acostarse en forma de protestas, llantos, o demanda repetida de atención o de agua, o de cuentos. Son niños de quienes los padres explican que nunca han dormido bien, que se despiertan muy a menudo a lani t, y que si han pasado algún periodo de normalidad, cuando ha habido algún factor ambiental estresando (enfermedad, cambio de domicilio, llegada de un germanet) el problema vuelve a aparecer.

En todos los casos, si se utilizan métodos y conductas erróneas, se perpetúa el problema.

No hay sistemas buenos o malos para enseñar a un niño a dormir, pero para prevenir o resolver este trastorno os ofrecemos una serie de consejos para poner en práctica (a partir de los 4 meses):

  1. Es muy importante que cuando el niño coma esté despierto. No utilizáis el pecho o el biberón para dormirlo.
  2. Es conveniente seguir siempre la misma rutina antes de ponerlo a dormir. Por ejemplo baño, masaje, pecho o biberón, cuento o canción tranquila, sin masas estímulos, ponerlo a la cama despierta, salir de la habitación y dejar que se duerma solo. Tened en cuenta que los niños no se duermen enseguida, pueden tardar de 5 a 15 minutos.
  3. Podéis utilizar objetos como el chupete o una manteta ("dudú"), así como una pequeña luz de compañía, porque el niño se sienta más seguro. Evitáis ayudarlo a dormir dándole la mano o tocándolo o moviendo la cuna.
  4. Si el niño llora cuando lo dejamos solo, cogedlo, consoladlo, en la misma habitación y con la luz apagada, y volvedlo a dejar a la cama despierto. Repetidlo tantas veces como haga falta.
  5. Si el niño se despierta para comer durante la noche (a los 8-12 meses todavía se pueden despertar una vez para comer), dadle el pecho el biberón en la misma habitación, con la luz apagada y en silencio, y si hay que cambiarlo cambiadlo con la mínima manipulación posible, para después volverlo a poner a su cama.
  6. Si el niño se despierta y no le toca comer, intentáis consolarlo con caricias y palabras amorosas y después dejadlo a la cuna despierta porque vuelva a dormirse solo. Hacedlo tantas veces como haga falta.
  7. Actuáis siempre del mismo modo, mantengáis la calma y no os enfadáis, porque enfadándoos sólo conseguiréis que el niño se altere más. Si se puede, actuáis por turnos, porque cada miembro de la pareja pueda descansar.
  8. El cosechado (dormir en la misma cama) es una opción que escogen muchas familias, pero hay familias que sin escogerlo y sin quererlo lo acaban practicando para conseguir descansar un poco durante la noche. Que el niño duerma a la cama de los padres no la ayuda a aprender a dormir, y de retruque, altera el descanso nocturno de estos padres.

INSOMNIO POR HIGIENE DEL SON INADECUADA

Se da en niños más grandes y adolescentes, y se caracteriza para estar asociado a actividades diurnas que impiden una adecuada calidad del sueño y la incapacidad de mantenerse despierto y alerta durante el día. Hay actividades que hacen que el niño o el adolescente se desvele durante la noche, como por ejemplo el consumo de chocolate, refrescos de pegamento, de café o de alcohol; la realización de actividades mentales, físicas o emocionales intensas; el uso de tecnologías como el ordenador, mesitas, vídeojocs, o teléfonos móviles; y las condiciones inadecuadas de luz o ruido.

Consejos para prevenirlo o corregirlo:

  1. Es importante sensibilizar el adolescente sobre la necesidad de dormir y de que el sueño sea de calidad.
  2. Promover horarios de sueño regulares, incluso el fin de semana. Compensar durmiendo muchas horas el fin de semana sólo contribuye a empeorar el trastorno.
  3. Si se hace siesta, que sea corta, de 30-40 minutos.
  4. Realizar actividades estimulantes en aquellas horas del día con más tendencia al sueño.
  5. Evitar las bebidas estimulantes (pegamento, té, café,...) después del mediodía.
  6. Realizar ejercicio físico de manera regular, pero durante las 2-3 horas antes de ir a dormir.
  7. Evitar actividades de alerta (ordenador, mesita, videojuegos, móviles,...) la hora antes de ir a dormir.
  8. No dormirse con la televisión puesta. No tener televisión al dormitorio.

La información que se facilita en este documento forma parte de la "Guía de Practica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria", del Sistema Nacional de Salud, y las recomendaciones que se encuentran se han elaborado basándose en la literatura científica existente y en el consenso del grupo de trabajo de esta guía. Se centra sólo en los 2 trastornos del sueño más frecuentes. Hay otros trastornos que pueden requerir un estudio y un tratamiento especializados. Si cree que su hijo o hija tiene un trastorno del sueño, consulte a su pediatra.