La importancia de armonizar los plazos financieros

Para la mayoría de mortales, la hipoteca será a bastantes años. Y lo iremos pagando con el dinero que ganamos mensualmente

Os habéis parado nunca a pensar que administrar dinero tiene un cierto componente artístico? Cuando vivimos en armonía financiera, el que entra al banco da cobertura al que sale. Y en esta coordinación de flujos, los tiempos son muy importantes. Aquellas inversiones que estarán a nuestra vida mucho tiempo piden una financiación de regreso lento. Cuando no cumplimos con esta premisa, venden los problemas.


Empezamos por la base

Una familia que gane más que no gasta no tendría que tener problemas con esta armonización. Como mucho, habrá que planificar adecuadamente aquellos pagos puntuales a lo largo del año, como por ejemplo seguros, vacaciones, mantenimiento del coche, etc. Cuando conseguimos que a la cuenta corriendo haya un saldo de seguridad suficiente, este problema desaparece. Ahora bien, si comprobamos que mes a mes, durando todo el año, este remanente baja, es una clara señal de alarma que hay algo que no rutlla bastante bien.
Por otro lado, conviene poner el foco sobre la deuda, y cómo se planifica su pago. Hace falta no perder de vista que la regla básica es sólo contratar préstamos para financiar una vivienda o, mejor todavía, una inversión que genere un rendimiento. En cualquier caso, si decidimos endeudarnos por el motivo que sea, las cuotas mensuales que resulten se tendrán que poder pagar con el que quede de los ingresos familiares un golpe descontadas gastos y un cierto margen de seguridad . Si no es así, llegarán los dolores de cabeza, como se pudo comprobar durante la última crisis. Y, está claro, conviene armonizar el que financiamos y el plazo al cual lo queremos pagar.

 



Vamos más allá: financiaciones a largo, medio y corto plazo

L'armonía financiera se pierde cuando no tenemos en cuenta la coordinación de plazos. Si nos referimos a largo plazo, difícilmente pagaremos un piso con una hipoteca a un año. Posibles excepciones serían que seamos deportistas de élite con una nómina espectacular o disponemos del dinero de alguna herencia. Para la mayoría de mortales, la hipoteca será a bastantes años. Y lo iremos pagando con el dinero que ganamos mensualmente. Y esto será coherente porque de la vivienda quizás haremos un uso de por vida.
En la categoría de bien de medio plazo quizás tendríamos, por ejemplo, un coche. Si este nos tiene que durar entre cinco y diez años, no cuadraría incluirlo dentro de la hipoteca. Posiblemente todavía lo estamos pagando cuando ya nos convenga comprar uno de nuevo.
Y un claro ejemplo de corto plazo son las vacaciones. Gañe pagarlas con un préstamo personal. Es un ejemplo que pongo a menudo. Del viaje, un golpe hecho, no queda nada (a excepción, quizás, de un montón de selfies). Por el contrario, el crédito nos lo irán cargando a la cuenta corriente durante mucho tiempo.


Y ahora cambiamos de signo: las familias también financiamos

En el apartado anterior, nos hemos centrado en la importancia de ligar los plazos de los créditos con los bienes que estos han financiado. Ahora bien, las familias actuamos como un pequeño comercio, y a menudo bloqueamos unos recursos en el que se podría calificar del contrario de un préstamo.
Efectivamente, todos hagamos comidas cada día, pero muchos de nosotros compramos semanalmente o, incluso, mensualmente. En el momento de aprovisionarnos, tendremos parados un dinero que iremos consumiendo despacio. Quizás este importe no lo tenemos disponible en efectivo nunca. Cobramos la nómina. Vamos al supermercado. Llenamos el congelador para todo el mes. Nos lo vamos comiendo. Y volvemos a empezar.
Si pensáis un poco, seguro que encontraréis otros ejemplos más evidentes todavía de dinero bloqueado, como por ejemplo las fianzas de pisos de alquiler.


Cambiar la perspectiva

Si queremos que las finanzas familiares sean muy armónicas, quizás nos hace falta un cambio de perspectiva . Al fin y al cabo, una familia no deja de ser como una pequeña empresa. La coherencia entre entradas y salidas de dinero nos puede aportar mucha tranquilidad. Y, si realmente hay que endeudarse, conviene poner atención que los plazos entre el que nos durará el que financiamos y el préstamo en cuestión queden muy ligados.

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