Hablamos de acoso escolar mediante el cine

En el acoso escolar hay 3 grupos de personas protagonistas: el agresor o los agresores, la víctima y los observadores que más o menos siguen las pautas de actuación del agresor

El pasado septiembre se estrenó la película "Uno para todos" que todavía se puede ver en nuestros cines y que coincidió con el retorno en los centros escolares, después de 6 meses de estar cerrados por la Covid-19.

La película tiene como principal protagonista un tutor interino de un centro escolar en la provincia de Zaragoza que quiere educar en valores positivos sus alumnos preadolescentes y que topa cuando tiene que integrar de nuevo un chico enfermo que no cae bien al resto de la clase.

 

El cine francés ha rodado varias películas sobre la relación, a menudo conflictiva, de las relaciones entre tutores y alumnos al aula. Este film nos da pie a hablar del acoso escolar que lejos de desaparecer, parece que cada vez empieza a darse a edades más tempranas.

¿Cómo definir esta violencia que se da entre iguales? Dan Olwens fue uno de los primeros psicólogos que definieron el acoso escolar como una conducta de persecución física o psicológica que hace un alumno con otro, escogiéndolo y atacándolo a lo largo del tiempo y siendo difícil que la víctima pueda escapar de esta situación por sus propios medios.

En el acoso escolar hay 3 grupos de personas protagonistas: el agresor o los agresores, la víctima y los observadores que más o menos siguen las pautas de actuación del agresor o parece que no conocen la situación. En este film el agresor es un chico enfermo que "agrede" a la mayoría de sus compañeros y compañeras que temen que vuelva a clase cuando supere la enfermedad. El tutor de la película involucra a toda la clase porque intenten entre todos solucionar el conflicto.

El acoso escolar implica también el centro educativo y los padres y madres. Los centros escolares tienen que actuar en consecuencia, identificando los implicados (agresor y víctima), hablando con sus familias y apoyando a la víctima y ayudando también al agresor a responsabilizarse de sus malos comportamientos.

Los padres y madres de las víctimas y de los agresores o agresoras tendrán que trabajar con la escuela apoyando y sin acusarse mutuamente. Es importante que estos dejen claro a su hijo o hija que no están de acuerdo con su conducta. Los padres y madres tienen que educar los hijos con valores de respeto y de aceptación de los otros.

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