El sector del extraescolar viaja hacia el mundo digital para sobrevivir en una "situación extrema"

Muchas empresas dedicadas a las extraescolares han tenido que hacer un esfuerzo para reinventarse y otros no pueden trabajar

Hace unos días, la Generalitat llevaría las restricciones para hacer frente a la crisis sanitaria de la Covid-19. Unas restricciones, pero, que a pesar de tratar de reducir el impacto sanitario, agrava la situación económica de diferentes sectores, entre los cuales se encuentra el de las extraescolares. "La situación es extrema y muy dura", asegura Yema Navarra, directora de la Escuela de Música y Danza Fusión.

En la misma línea, el coordinador de Sant Gervasi y Sant Cugat de Codelearn, Biel Fuentes, asegura que lo están viviendo "fatal". También está de acuerdo Maria Fabre, responsable de Pozo de Arte, quien afirma que la situación "es un desastre".

Digitalizarse o morir

La directora de Fusión, Gemma Navarra, apunta que invirtieron "un gran presupuesto para adecuar las instalaciones" a las necesidades de la pandemia, para mejorar la red wifi del centro, previendo nuevos confinamientos o restricciones: "Esto nos repercutió en 10.000 euros ya de entrada".

En la misma línea, Sandra Romero, propietaria de la franquicia de la escuela de idiomas Kids en Sant Cugat, asegura que fueron previsores: "Nos vemos a venir una situación similar a la de la primera oleada, y nos ha cogido preparados. Hemos trabajado para generar una plataforma y mejorar las clases Online". En este sentido, pero explica que para conseguirlo se ha tenido que "destinar muchos recursos", a pesar de que se ha hecho cargo la central.

Las recientes restricciones también han cogido preparados a Codelearn, desde donde señalan que en la primera oleada pasaron a la digitalización en tiempo récord, lo cual los generó "desazón y estrés", además de costes. De todos modos, Fuentes afirma que se adaptaron "y salieron adelante". Ahora bien, a pesar de que la digitalización los ha permitido seguir trabajando, genera hàndicaps: "Con los más pequeños, la virtualidad genera dificultades y es más difícil que sigan la actividad".

Fuentes reconoce que la digitalización del sector "ha llegado para quedarse", y explica que las extraescolares tienen que ir hacia "un modelo dual", en el cual se mezcle presencialidad y en línea para sobrevivir. "Si conseguimos consolidar un modelo dual, saldremos adelante", apunta.

"Por suerte seguimos trabajando Online", señala Maria Fabre, quien destaca que avisaron los alumnos de la posibilidad de pasar en el mundo digital "previendo el que podía pasar". Ahora bien, por Pozo de Arte, hacer las clases y los talleres telemáticamente tiene que ser una solución temporal: "El alumno lo recibe bien, y esto anima, pero para el profesor es más complicado, tiene que estar pendiente de muchas más cosas". Además, por Maria Fabre, la presencialidad es importante por la tipología de sus clases. "No descartamos seguir aprovechando el Online, con alumnos de fuera que se apunten, pero nos gustaría volver a la presencialidad", dice.

 

Pérdida de niños y sufrimiento por el "qué pasará"

Un esfuerzo que, en parte, ha sido inútil, puesto que la instalación tiene que cerrar y no se pueden dar clases presenciales, pasando 100% a las telemáticas. "Es un riesgo para la estabilidad del centro. Muchas familias se lo replantean", explica Navarra, que asegura que la situación ha hecho que Fusión pierda alumnas y, por lo tanto, ingresos. "Todavía estamos evaluando los daños", apunta.

A Kids la situación no es tan crítica, y Sandra Romero explica que, de momento, los alumnos siguen con las clases Online, pero se muestra prudente: "La situación afecta económicamente a muchas familias, y si se alarga la situación verme qué pasa".

De cara al futuro, y si bien es cierto que Kids ya tiene una estructura totalmente digitalizada, la idea de la dirección es, si se puede, volver a reabrir el local para ofrecer también clases físicas, pero también reconocen que seguir con el Online "es una opción", y dependerá de como evolucione el modelo de negocio y de si se podrá hacer frente a los costes de plantilla y de local.

Biel Fuentes, coordinador de Codelearn, explica que "perder la presencialidad hace reducir la calidad", a pesar de intentarla mantener. Además, la costumbre a la presencialidad de muchos niños y familias, los ha generado "bajas de niños y una bajada de la facturación".

A Pozo de Arte, de momento, mantienen los mismos alumnos que en el inicio del curso, pero es cierto que pagan las cuotas trimestralmente, con lo cual, ya tenían la actividad pagada hasta enero: "Si hubieran tenido que pagar a noviembre, no sé qué habría pasado". Además, a Fabre el que le preocupa es que pasará a partir del mes de enero, cuando los alumnos tienen que volver a inscribirse. También ha perdido 64 alumnos, puesto que este año no hace extraescolares en escuelas como hacía en cursos pasados: "La incertidumbre ha tumbado muchas cosas".

Reclaman apoyo

Para minimizar los daños, el sector de las extraescolares reclama apoyo institucional. "Hoy en día todavía no hemos recibido la ayuda institucional que se nos prometió en la primera oleada", dice Navarra. Además, no se explica porque los obligan a cerrar el centro, y asegura que están "cumpliendo la normativa, igual que las escuelas". Por eso, es contundente: "Sólo pedimos que nos dejen trabajar".

En la misma línea, Fabre dice que sólo ha recibido la ayuda para los autónomos de la primera oleada, y afirma que le tumban todas las solicitudes. "Yo el que quiero es trabajar", explica.