Jugar libremente en la calle, una actividad necesaria en peligro de extinción- Paras y Niños

Educación infantil

Jugar libremente en la calle, una actividad necesaria en peligro de extinción

"Los niños pasan menos tiempo en la calle que los presos". Sin duda es un titular sensacionalista y que busca el impacto fácil, pero no deja de esconder una verdad un poco incómoda. Soportando esta afirmación hay un estudio llevado a cabo por una conocida marca de detergentes que afirma que los niños en esta parte del mundo no pasan más de 30 minutos de media al día jugando en la calle. Otros estudios apuntan resultados similares: cómo que el 20% de los niños no juega nunca a la calle o que, cuando lo hacen, juegan menos de una hora al día (The Guardian) o que el juego en la calle es prácticamente inexistente a muchas familias (Petra María Pérez de la Universitat de València).

La configuración de los espacios urbanos actuales no invita demasiado al hecho que los niños y niñas salgan a jugar en la calle. Existe un déficit de infraestructuras adecuadas por el juego de los niños que, añadido a la carencia de tiempo de los adultos, provoca que encaminamos el juego a espacios cerrados, fáciles de controlar y demasiadas veces de cariz tecnológico. Se trata de un fenómeno con una incidencia especialmente acentuada a partir de los 5-6 años que a veces intentamos "compensar" con actividades deportivas dirigidas como el fútbol, la danza, el atletismo… La verdad pero es que, a pesar de que estas actividades también son recomendables, juegan un papel diferente. Los niños tendrían que poder jugar libremente al exterior. O queremos pensar que el único momento para "tocar tierra" tiene que ser cuando hagamos una actividad deportiva?

Es una lástima que, disfrutando en Cataluña de un clima envidiable, renunciamos a la lista inacabable de beneficios que nos ofrece el juego libre a la calle. Dejadnos que os apuntamos algunos:

  • Obviamente es un juego saludable, que nos ayuda a liberar tensiones del día a día (porque los niños también tienen)
  • Ayuda a que los niños se socialicen, es decir, conozcan otros niños más allá de la escuela, de la familia o del círculo social más inmediato.
  • Fomenta la autonomía y la independencia de los niños. Los invita a asumir riesgos, a tomar decisiones, a establecer límites del que hace falta o no hacer.
  • Hace que se apropïïn de la ciudad. Que sientan los espacios exteriores como propios y desarrollen un vínculo afectivo con su entorno. De retruque también los hace visibles de cara al resto de ciudadanos… la ciudad no es sólo de los comercios y los coches!
  • Los acerca a la natura (y los aleja de las pantallas).
  • Nos demuestra que para pasarlo bien no hay que tener mucho dinero.
  • Los invita a desarrollar la imaginación , la exploración y  la aventura.

Os invitamos pues a abrir la puerta de casa y salir a la calle con los niños... Y os invitamos también a hacerlo de manera respetuosa con su juego libre y espontáneo. Estemos cerca, vigilamos que no rueguen mal, pero más allá de esto, aprendamos a observarlos, dejémoslos jugar, evolucionar, relacionarse y vivir felices.